Hermano Mayor

Confieso haber mirado la TV. Es raro, pero a veces algunas cosas resultan interesantes.

Pasaba por allí, y casualmente me interesó la historia de una atormentada muchacha, que se revelaba contra su familia, por que no podía encauzar su vida en el sentido en el que su corazón le dictaba.

Su agresividad resultaba de tal magnitud que alarmada su familia, y supongo también que desesperados, recurrieron a esa fórmula que se acerca al reallity show, pero con buenos resultados.

Mientras la telepatía nos esté vedada, la única manera de comunicarnos es mediante el diálogo, exponiendo nuestro malestar por las barreras que nos impiden desarrollarnos en el sentido en que deseamos, pero no con el silencio y la rabia contenida, de no poder hacer lo que deseamos. Nos cerramos en banda, y nos encastillamos en nuestra idea,  sin escuchar, y sin ver más allá, arremetiendo contra todo aquello que se interponga en nuestro camino.

La adolescencia es una de las etapas mas difíciles de nuestra vida . La mayoría nos sentimos perdidos, no nos aceptamos ni nosotros mismos, pero desde luego, mucho menos a cualquiera que venga a darnos la charla, y a decirnos como va. No escarmentamos con las experiencias ajenas, si no con las propias. Sin aprendizaje, ese largo y tortuoso camino, sin tropiezos, no le daríamos valor.

El programa Hermano Mayor, resulta interesante, ponen ante ti, frente a tus ojos, tu propio comportamiento, de modo que tras unas cuantas experiencias, fuera del entorno de seguridad que nos brinda lo mas cercano a nosotros, lo conocido, te enfrentan a la vida, fuera de ese colchón seguro y confortable del circulo mas cercano, del que además reniega el individuo.

El hermano mayor, agente externo de esa zona confortable, contra el que no se puede arremeter, va poniendo ante tus ojos los desprecios, la agresividad y la crueldad con que algunos de los participantes se manifiestan a diario, sin valorar el esfuerzo que los que están en su entorno, le están brindando.

Las reacciones de la participante en el programa, al verse ante el espejo se van modificando, al comprender que por el camino de la agresividad, y sin un verdadero diálogo, es imposible llegar a ningún punto.

No es solo un conflicto entre padres e hijos. Este tipo de situaciones también se producen entre amigos. A veces nos hacemos ideas falsas de lo que otros pretenden de nosotros, cuando se comportan de forma protectora o alertando sobre  alguna cuestión. Sentimos una especie de intromisión en nuestra intimidad, nos bloqueamos, cerramos la armadura, y arremetemos contra cualquiera que intente dar un paso mas.

El dialogo, la sinceridad y la comprensión se me hacen buenos compañeros para toda una vida. Para seguir en el aprendizaje de la vida, de ese largo y tortuoso camino.

http://www.cuatro.com/hermano-mayor/

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